1ro de Mayo Día de los Trabajadores
El Secretariado Nacional de La Fraternidad saluda a todos los compañeros en una nueva conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores, lo hace con la convicción de que todos los trabajadores sin distinción de etnia, color, religión o ideología política formamos parte de una clase social mundial con derechos sociales y gremiales que debemos defender y preservar.
Todos los que trabajamos constituimos la inmensa mayoría de la humanidad, ahora amenazada por la grave emergencia sanitaria y económica, que altera dramáticamente nuestras vidas y nuestro porvenir y que el capital global intentará hacérsela pagar a los pueblos y los  trabajadores.

Son las trabajadoras y trabajadores los que posibilitan que la economía de los países y la propia vida cotidiana pueda seguir funcionando, que el planeta no se haya detenido totalmente y que las industrias básicas puedan seguir adelante, poniendo en riesgo su salud y bienestar personal.

Es nuestra obligación reflexionar y alertar a todos nuestros compañeros sobre la situación actual y sus graves secuelas económicas en nuestro país por el cierre de las empresas, que implica flexibilización laboral, suspensiones y despidos de miles de compañeros y dificultades crecientes para alimentar y atender a nuestro pueblo.

Pero también sabemos, lo sabemos por Peronistas y por integrar el Movimiento Obrero Organizado, que la respuesta está en fortalecer el Estado, refundar sus políticas para intervenir con capacidad y decisión, y para cambiar el Modelo neoliberal que lo devastó y creó las condiciones de la emergencia, por la ausencia de regulaciones y el desguace del sistema sanitario.

Debemos trabajar por un nuevo Contrato Social para volver al Estado, el único capaz de devolvernos a la normalidad y de ejecutar las políticas que la sociedad reclama y que los trabajadores imperiosamente necesitamos. 

Necesitamos otro Estado y otra sociedad con valores vinculados a la solidaridad y la unidad con un Salario Básico Universal de emergencia que garantice la subsistencia diaria de millones de compatriotas y un plan económico que atienda antes que nada a todas las argentinas y argentinos, y especialmente a sus niños y ancianos.

Hoy como ayer debemos ser solidarios con nuestros compatriotas y por ello no debemos olvidar el legado de nuestros fundadores en una nueva conmemoración de la heroica gesta por la jornada laboral de ocho horas, ejemplo de lucha y solidaridad.
“Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”, era la consigna de los sindicatos que exigían la jornada laboral el 1º de mayo de 1886, que ante la oposición de los capitalistas decidieron una huelga general.

La Fraternidad se organizó un año después en la defensa de los legítimos intereses de maquinistas y fogoneros, y enfrentó con valentía a las empresas ferroviarias y a los gobiernos por sus recetas económicas y sociales de explotación y miseria.

Hemos mantenido el recuerdo de aquellos que resignaron sus propias vidas por la dignidad de los trabajadores, para recorrer el camino de la libertad, la igualdad y la fraternidad entre los que trabajan, y para que esa memoria se trasmita a las nuevas generaciones.

Asumimos ese legado y lo mantenemos en situaciones como la actual, donde nuestros intereses profesionales y laborales se ven amenazados por una situación mundial que sume a la humanidad en una época de incertidumbre y crisis, y que exige que los Estados y su personal político sean actores decididos en la solución de la crisis sanitaria y económica.

Estamos decididos a mantener nuestro protagonismo de trabajadores sindicalmente organizados en la defensa del salario y las condiciones de vida de la familia trabajadora y a sostener la vigencia del Modelo Argentino del general Juan Domingo Perón, y lo hacemos  con el mismo convencimiento que tuvieron los luchadores de Chicago.

Reivindicamos en esta hora difícil la memoria de todos los valientes que lucharon por los trabajadores y convocamos a nuestros compañeros a una mayor UNIDAD y SOLIDARIDAD, también aprovechamos para estrecharlos con un sincero y cordial abrazo fraternal.